Cuento
Ésta es la historia de Leonardo Fructuoso, más conocido entre los de su ambiente como “el ilustre converso.” Perteneció a la gran cofradía de gente entregada al raciocinio, a la docta razón, afiliado a sus bienes, sus servicios, sus luces y ejercicios. Vestido de etiqueta o, tal vez, de vaqueros, chaqueta con cierto desenfado, rotos los protocolos de uso habitual, se metió por raíles sistemáticos y posiciones absolutas, hasta el punto de confundir la justicia con las leyes de los que hacen la Historia (ya lo advirtió Camus) en lugar de entenderla a la manera de aquellos que las sufren.



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